La sabana salvaje en tiempos de sequía. Viajar a los llanos venezolanos en 2021

Lo único llano en este lugar es el horizonte, un paisaje que se pierde de vista casi inalterable, pero que esconde callado lo regio, lo vivo, lo salvaje. En la laguna quieta se esconden animales feroces y en el monte aguardan sigilosos seres asombrosos . Los hombres y mujeres que viven aquí nacen para domar las bestias, para derrotar demonios. Así es la experiencia de llano, serena e intensa a la vez. No puede decir que conoces Venezuela sino que experimentas lo que la sabana te ofrece.

Un paisaje cambiante

Si existe un destino que cambia con las temporadas, ese es el llano venezolano. Un lugar donde las distancias son largas y el tiempo corto. Las estaciones de sequía e invierno, hacen del paisaje y la vida llanera un destino obligado en cada temporada. Una manera segura y cómoda de conocer una parte del llano es visitando los paquetes que ofrece Soco Adventures en alianza con el Hato El Cedral. Allí la aventura está llena de confort.

Para el hospedaje existen varias opciones dependiendo de la cantidad de personas que integran tu grupo de viaje, sean amigos o familiares. En las posadas con servicios de calidad te ofrecen también las comidas, basadas en la gastronomía local. En la región abunda el ganado, por eso la carne de res y los derivados lácteos son las estrellas de la tradición culinaria. La carne asada a la brasa, ensartada en una vara, es el plato más representativo. Suele acompañarse con yuca o casabe, que se adereza con ají o guasacaca. La cachapa también es frecuente y suele comerse con queso.

Llano adentro

Cuando estás en la zona, lo mejor que puedes hacer es contactar con los expertos que Soco Adventures recomienda. Sus recorridos turísticos nos guían para no dejar pasar lo mejor de la naturaleza de la zona. En tiempo de sequía puedes cabalgar en distintos parajes o navegar por algunos de los ríos cuyo caudal manso (en esa temporada) permite disfrutar del recorrido.  También hay recorridos en transporte que ofrecen experiencias dignas de cualquier safari del mundo.

En estas tierras llaneras se rompe la monotonía con los cielos multicolores que surgen a distintas horas del día. Su fauna también salpica de color el horizonte con el plumaje de garzas blancas, corocoras de rojo intenso, oscuras garzas morenas y negro pico de los garzones soldados. También deslumbraban las formas de los gabanes, los gavilanes y los patos güiriríes que llegan a formar grandes bandadas. También podrás ver pasar aves en vuelo migratorio desde Canadá.

En el suelo, sigilosos, los temibles caimanes y serpientes. El gigantesco caimán del Orinoco (Crocodylus intermedius), que en realidad es un cocodrilo, puede alcanzar una longitud mayor de 6 metros, y que actualmente se encuentra en peligro de extinción. También, puedes tocar la anaconda (Eunectes murinus), una serpiente de las serpientes más grandes del mundo, que pueden alcanzar los diez metros de largo y pesar hasta 250 kilos. Ella apresa a su víctima y la asfixia con sus músculos, pero si la tratas con cuidado son muy mansas.

En tiempo de sequía es muy fácil ver y acercarse a estos animales, con la precaución y la guía de expertos que te aseguran que no vas correr peligro. Es emocionante, pero tu vida no estará en peligro.

En la época de sequía los ríos se secan y se reducen y por eso muchas zonas del llano se vuelven accesibles. El panorama cambia así como la flora y la fauna que puedes encontrar, pues en donde una vez puede cabalgar en otra el río inunda todo y no deja otra opción que navegar. Cuando lo visitas te asombras de conocer al llanero, ese pueblo que convive entre la faena de la agricultura y el ganado, y el temor por los seres y eventos sobrenaturales que se cuentan en mitos y leyendas. El llanero, hay que decirlo, fue desde el siglo XIX emblema del venezolano común. Así de importante es esta región.

Alejandra Fernández